Laudate Dominum

Laudate Dominum son las palabras iniciales del Salmo 116 (numeración griega) o 117 (numeración hebrea) en latín. Como cada Salmo, el Laudate Dominum se concluye en el rito romano con una doxología trinitaria (Gloria Patri...). En las iglesias católicas, este salmo se suele cantar tras la Bendición del Santísimo Sacramento.

 

Aquí está la versión en latín:

Laudate Dominum omnes gentes
Laudate eum, omnes populi
Quoniam confirmata est
Super nos misericordia eius,
Et veritas Domini manet in aeternum.
Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper.
Et in saecula saeculorum.
Amen.

 

Vesperae Solennes de Confessore

  Y su traducción al castellano:

 

¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!
Porque es inquebrantable
su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en un principio, ahora, y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Amén.

El Laudate Dominum es famoso por su adaptación musical por autores como Antonio Vivaldi y Willliam Byrd, aunque la más conocida es la debida a Wolfgang Amadeus Mozart, en la que la pieza se canta en un solo de soprano (que como sabemos canta el Salmo en sí) con coro (que entra en la doxología), y es la quinta parte de seis de una obra más larga conocida como las Vesperae solennes de Confessore (KV. 339). Existe otra pieza, las Vesperae solennes de Dominica (KV. 321). Ambas forman una especie de díptico: las Vesperae solennes pertenecientes al período salzburgués de Mozart.

 

Aunque las Vesperae solennes de Confessore se interpretan con frecuencia, es muy usual escuchar el Laudate Dominum de forma independiente, como lo canta esta coral.

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